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domingo, 30 de octubre de 2011

Psiquiatras





No es un psicochiste pero me resulta curioso


Un sabadellense psiquiatra contemporáneo de Freud

Francesc de P. Xercavins i Rius (Sabadell, 1855 - Barcelona, 1937). Metge psiquiatre. Va estudiar Medicina a la Universitat de Barcelona i s'especialitzà en Psiquiatria i Neurologia. Paral·lelament a l'exercici de la medicina, s'endinsà en l'estudi de la Neuropatologia, branca de la medicina de la qual arribaria a ser un gran especialista. El 1882 es doctorà a Madrid, amb la tesi "Naturaleza y Patogenia de los procesos puerperales". Va ser metge intern de l'Hospital de la Santa Creu i de la Casa de Caritat de Barcelona, centres hospitalaris en els quals es va desvetllar el seu interès per la Psiquiatria i la Neurologia a què dedicà tota la seva carrera professional. Xercavins va ser director mèdic de l'Hospital Mental de la Santa Creu, de Sant Andreu del Palomar. Va crear l'Institut Medicopedagògic per a alumnes amb trastorns de llenguatge i deficiència sensorial i psíquica, la direcció del qual oferí al seu oncle, el pedagog Agustí Rius i Borrell. Formà part de diverses corporacions com l'Acadèmia de Medicina de Barcelona, la de Mallorca i la de Saragossa. Va ser president de la Societat Barcelonesa d'Amics de la Instrucció, de la Unió Mèdico-Farmacèutica de Catalunya i de la Societat de Psiquiatria i Neurologia. Pertanyia també a l'Associació de Reforma Penitenciària i a l'Acadèmia Medicofilosòfica de Sant Tomàs d'Aquino, de Bolonya, i va ser regidor de l'Ajuntament de Barcelona i tinent d'alcalde de la Comissió de Cultura. És autor de nombroses monografies mèdiques: "Fisiología de les fenómenos psicológicos", "El cerebro y sus funciones", "Localización de las enfermedades en el sistema nervioso", que li valgué el reconeixement de l'eminent neuròleg francès Jean M. Charcot, i "Psicología, psiquiatría y psicoterapia". Va escriure també "El espiritismo y el magnetismo ante la fisiología", "El nerviosismo en Barcelona" i "Nerviosismo social". El 1927, encara en vida de l'insigne doctor, l'Ajuntament va acordar de donar el nom de Xercavins al carrer que s'havia iniciat a mitjan segle XIX com a carrer de les Rodes, per les rodes dels corders de cànem que s'hi amuntegaven. Avui, al carrer de Xercavins encara es poden veure els rètols fets amb majòliques originals del ceramista Modest de Casademunt.
Historial toponímic:Rodes [o de la Roda] (1850), carrer de les
Doctor Xercavins (7.1.1928), calle,
Doctor Xercavins (27.5.1939), calle,
Doctor Xercavins (30.10.1985), carrer del
Mapa:Vegeu el mapa de situació
Cites i fonts documentals:"Francesc de P. Xercavins i Rius Sabadell 1855 - Barcelona 1937 "Estudià a la Facultat de Medicina de la Universitat de Barcelona i s'especialitzà en Psiquiatria i Neurologia. Creà l'Institut Mèdico-pedagògic per a nens endarrerits, al capdavant ...
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domingo, 31 de julio de 2011

Psiquiatras

Psiquiatra: Persona que aplica sus conocimientos a tontas y a locas.

Un psiquiatra es una persona que te da las respuestas caras que tu esposa te da gratuitamente.

La psiquiatría es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.

Los psiquiatras están cobrando precios de locura.

Trabajo de psiquiatra y estoy tratando a dos parejas de gemelos que sufren doble personalidad. Por supuesto, les cobro ocho facturas. (Woody Allen)

Un conocido psiquiatra de Sevilla empezó a oir voces, buscó a un colega y se lo dijo:
- Oye, estoy empezando a escuchar voces.
- ¿Como las de tus pacientes? -quiso saber el psiquiatra sano.
- No, hombre, las voces que yo escucho son de verdad.

Los psiquiatras dicen que una de cada cuatro personas padece alguna deficiencia mental. Si estás con tres amigos y no notas nada raro, entonces...

¡El retrasado eres tú!

En una reunión de psiquiatras, hay tres personas. "A nosotros viene la gente a contarnos sus problemas. Pero nosotros, ¿a quién le contamos los nuestros?" dice uno. Entonces, otro propone "Contémonos mutuamente nuestros problemas, así nos sentimos mejor.". El primero dice "Soy comprador compulsivo. Compro cualquier cosa, la necesite o no. Nado en deudas, por eso estafo a mis clientes.". El segundo dice "Soy drogadicto. A mí me cobran tan cara la droga que a menudo les digo a mis clientes que me traigan.". El tercero dice "Ya sé que es un terrible defecto, pero por más que lo intente me es imposible guardar un secreto.".

Un periodista entrevista a un psiquiatra:
- ¿Son violentos sus pacientes?
- No. A veces lo son sus esposas.
- ¿Por qué?
- Porque a veces entran chillando en la consulta diciendo: "¿Por qué ha tenido usted que curar a mi marido de su complejo de inferioridad?"

- Doctor, todo el mundo cree que soy un mentiroso.

- No le creo.

-Doctor, doctor, nadie me cree.
-Dígame la verdad ahora, ¿cuál es su verdadero problema?

-Doctor, tengo tendencias suicidas, ¿qué hago? ¡Dígame Ud!

- ¡Págueme ahora mismo por adelantado!.

- Doctor, ayúdeme... Tengo delirios. ¡Me creo perro!

- Ajá... ¿Y desde cuándo le ocurre eso?

- Creo que desde cachorro.

- Doctor, doctor... ¡Todo el mundo me ignora!

- Que pase el siguiente...

- Doctor, sigo pensando que soy invisible...

- ¿?¿?¿? ¿Quién ha dicho eso???

- Doctor, me siento como un billete de 100 €.

- Váyase de compras, el cambio le vendrá bien...

-Doctor, peso 120 Kilos y no consigo adelgazar a pesar de los regímenes que he seguido.
-Pues vaya a ver a un psiquiatra...
-¿Hará que adelgace?
-No lo sé, pero conseguirá que esté usted contento de estar obeso

VIRGEN TRAS SEIS MATRIMONIOS.

Un abogado se casa con una mujer que ya se había casado anteriormente 6 veces. La noche de bodas, en la habitación del hotel, la novia le dice:
-¡Por favor, mi amor, sé delicado, que yo todavía soy virgen!
El novio, perplejo, pues conocía la existencia de los 6 matrimonios anteriores, le pidió que le explicara cómo era posible que siguiera virgen después de 6 matrimonios. Ella respondió:
-Mi primer marido era psiquiatra, y sólo le interesaba hablar sobre el sexo.
-Mi segundo marido era ginecólogo, y sólo le interesaba examinar el aparato sexual.
-Mi tercer marido era filatélico, y sólo le interesaba lamer.
-Mi cuarto marido era Director de Ventas, y decía que sabía que tenía el mejor producto pero no sabía como utilizarlo.
-Mi quinto marido era funcionario, y decía que sabía perfectamente cómo hacerlo, pero que no estaba seguro de que fuera trabajo su competencia.
-Mi sexto marido era informático, y decía que si el aparato funcionaba, mejor era dejarlo tranquilo y no tocarlo.
Entonces el marido le pregunta:
-¿Y, después de tantos fracasos, cómo te decidiste a casarte, otra vez?
A lo que la mujer le responde:
-Pues porque tú eres abogado, por lo que estoy completamente segura que, al final, me vas a terminar jodiendo.

Era un hombre tan rico, tan rico, tan rico, que iba al psiquiatra porque tenía complejos industriales.

Nota de puerta: Paciente que se quiere tirar por la ventana. Ruego valoración psiquiatra.
Psquiatra: Buenos días, ¿por qué viene?
Paciente: Vengo porqué me duele el cuello sobre todo al girar la cabeza y al tragar...
Psquiatra: (enseñando la nota) pero aquí pone que usted se quiere tirar por la ventana...
Paciente: Claro! como nunca me hacen caso les dije que o me atendían o me tiraba por la ventana!

Cómo se dice psiquiatra en japonés: Dr. Tarayao Tukoko

El poder del pensamiento negativo no tiene fronteras, pues el que busca encuentra. En la bibliografía especializada descubrirá que el honrado bombero de hecho es un pirómano inhibido; el valiente soldado da rienda suelta a sus pulsiones suicidas que tiene en lo profundo de su inconsciente o a los instintos homicidas; el policía anda a la brega con los crímenes de los otros, para no volverse el mismo un criminal; el detective famoso a duras penas disimula una actitud paranoide; todo cirujano es un sádico disfrazado; el ginecólogo un voyeur; el psiquiatra quiere jugar a ser Dios. (Paul Watzlawick: El arte de amargarse la vida)

sábado, 16 de julio de 2011

Psiquiatras











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Psiquiatras

¿Qué es un psiquiatra?:

Una persona que cobra caro para decirte lo mismo que te diría tu esposa.

Los psiquiatras están cobrando precios de locura.

-¡Estoy harto de trabajar con locos!

- ¡Pepe, que eres psiquiatra!


Tengo mas trabajo que el psiquiatra del pájaro loco.

En una reunión de psiquiatras, hay tres personas. "A nosotros viene la gente a contarnos sus problemas. Pero nosotros, ¿a quién le contamos los nuestros?" dice uno. Entonces, otro propone "Contémonos mutuamente nuestros problemas, así nos sentimos mejor.". El primero dice "Soy comprador compulsivo. Compro cualquier cosa, la necesite o no. Nado en deudas, por eso estafo a mis clientes.". El segundo dice "Soy drogadicto. A mí me cobran tan cara la droga que a menudo les digo a mis clientes que me traigan.". El tercero dice "Ya sé que es un terrible defecto, pero por más que lo intente me es imposible guardar un secreto.".

-Usted debería haber venido a verme antes.

-Si... bueno, doctor, en realidad fui a ver a un curandero.

-Bue... ¿y que estupidez le dijo ese curandero?

-Que viniese a verlo a usted.


-Doctor, tengo tendencias suicidas, ¿qué hago?

-Págueme ya mismo.

Me ha dicho el psiquiatra que necesito:

1) Ejercicio moderado

2) Sana alimentación

Y 3) 400 millones en el banco

… y en 2 semanas ¡como nuevo!

En el psiquiatra:

- Creo que tengo doble personalidad.

- Pues siéntese y hablemos los cuatro.

Un paciente llama a la oficina de su psiquiatra y le pregunta a la secretaria:
- "Señorita, ¿está el 'pisiquiatra'?"

- "No señor, el doctor no está y, señor no se dice 'pisiquiatra' sino siquiatra porque la P no suena. ¿Quiere dejarle algún mensaje?"

- "Sí, dígale que lo llamó _edro _érez, al que no se le _ara el _i_í".

El psicótico construye castillos en el aire. El neurótico vive en el. Y el psiquiatra cobra el alquiler.

Los neuróticos construyen castillos en el aire... Los esquizofrénicos viven en ellos con sus amigos... Y los psiquiatras cobran la renta.

La diferencia entre un psicópata y un psiquiatra es que el psicópata cuando alguien le molesta lo mata... el psiquiatra sólo lo encierra de por vida.

Hace falta estar mal de la cabeza para ir a un psiquiatra. Mr.Chinote.

Con una paciente:

- Psiquiatra: ¡Buenos días señora!, ¿Cómo se encuentra hoy?

- Paciente: ¡Oh! ¡Mucho mejor, desde que hago el sexoral estoy más contenta!

- Psiquiatra (extrañado): ¡¿Será desde que hace el "Seroxat"?!

- Paciente: ¡Pues eso, lo que le digo, el sexoral!

Un psiquiatra, antes de dar definitivamente de alta a un paciente le hace ir a su despacho para someterle al último test.

Dice el psiquiatra:

- Antes de despedirnos, querría hacerle una pregunta: hay tres pájaros en un hilo de la electricidad; un cazador dispara la escopeta y mata uno; ¿cuántos quedan sobre el hilo?

- Dos

- No señor. No queda ninguno, pues con el ruido del disparo los otros dos se han asustado y han huido. Pero reconozco que su respuesta tiene cierta lógica.

El paciente, en el momento de marchar, se gira y le dice al psiquiatra:

- Antes de despedirnos querría hacerle una pregunta: Hay tres chicas sentadas en un banco con un polo en la boca; ¿cuál de las tres está casada: la que lo chupa, la que lo lame o la que lo muerde?

- Pues… la que lo chupa.

- No señor. La que lleva un anillo en la mano izquierda. Pero reconozco que su respuesta tiene cierta lógica…

Tras examinar a un paciente que es un alcohólico crónico, el psiquiatra le dice:

- No encuentro la razón de sus dolores de estómago, pero francamente, creo que esto se debe a la bebida.

- Bueno, entonces, volveré cuanto usted esté sobrio.

Un paciente se quejaba con el psiquiatra de un problema que tenía desde hacía mucho tiempo:

- Doctor, ya no aguanto más, cúreme por favor.

- Explíqueme, cual es el problema.

- Vea aquí abajo de mis brazos, estoy lleno de plumas. Todos los días me salen por todas partes, por todo el cuerpo. Me las quito y me vuelven a salir. Ya no sé que hacer, estoy cansado de esta situación.

- Mmm, dijo el doctor, acuéstese allí, cierre los ojos, relájese, respire profundo y repita conmigo: “Yo no soy ave, no tengo plumas, y nunca he tenido plumas”. Repítalo tres veces.

El paciente así lo hizo y el doctor le ordenó: “Abra los ojos, respire profundo y póngase de pie”.

- Ahora, ¿cómo se siente? A lo que contestó el paciente:

- Muy bien doctor, gracias. ¡Ya no tengo plumas! Se lo agradezco.

Una vez que se fue el paciente, el doctor aplastó el botón del interfono y llamó a su enfermera:

- Señorita hágame el favor de venir inmediatamente y limpiar mi consultorio que esta lleno de plumas.

Está un excursionista caminando por la montaña y se encuentra con un pastor, su perro y su rebaño.

Excursionista: "¿De qué es este rebaño?"

Pastor: "de ovejas"

Excursionista: "hay muchas, ¿verdad?"

Pastor: "no me puedo quejar"

Excursionista: "y si yo, así, de golpe, le digo exactamente cuántas hay, ¿me regala una?"

Pastor: "la verdad, me parece tan imposible que lo acierte, que acepto el trato."

Excursionista: " pues hay, hay, hay... 712."

Pastor: "coño! no me lo puedo creer; ¿cómo lo ha hecho?"

Excursionista: "muy sencillo: he contado las patas y he dividido por 4."

Pastor: "ea! ha ganado; escoja pues la que quiera."

El excursionista coge un animal y cuando se disponía a marcharse con él oye al pastor que le dice:

- Pastor: "y si yo, así de golpe, le digo exactamente cuál es su profesión, ¿me devuelve mi animal?"

- Excursionista: "la verdad, me parece tan imposible que lo acierte, que acepto el trato."

Pastor: "pues usted es psiquiatra."

Excursionista: "coño! no me lo puedo creer; ¿cómo lo ha hecho?"

Pastor: "ea! he ganado; ¿le importaría devolverme MI PERRO, por favor?"

Remedio barato

Está el paciente contándole al psiquiatra lo que le ocurre:

- Doctor, tengo un problema: cada vez que voy a acostarme creo que hay alguien debajo de la cama. Para combatir esto me acuesto debajo de la cama y entonces creo que hay alguien arriba. ¡Tiene que ayudarme!

- Muy bien, venga tres veces por semana a verme a la consulta, y en un año yo le curaré.

- ¿Cuánto cobra por sesión?

- 5.000 pesetas por visita

- Está bien, doctor, lo voy a pensar…

Seis meses más tarde el psiquiatra se encuentra al individuo y le pregunta:

- ¿Por qué no regresó más?

- ¿Por 5.000 pesetas la visita? Un camarero me curó por tan solo 500 pesetas…

- ¡Ya! ¿Y cómo lo hizo?

- ¡Me dijo que le cortara las cuatro patas a la cama!

Llega un hombre al consultorio de un psiquiatra visiblemente molesto y le dice a la recepcionista:

- Señorita, vengo a ver al Dr. González

- ¿Tiene hora?

- Sí, son las 3.30

- No, señor, si tiene hora con el psiquiatra, ¿es usted paciente?

- ¿Que si soy paciente? Hace tres meses que estoy esperando que me pague el arreglo de chapa que le hice a su auto. ¡¡Vaya si soy paciente!!

Un señor de mediana edad, literalmente descompuesto, entra en el despacho de un psiquiatra. Hace tan mala cara y se le ve tan desesperado, que el psiquiatra le invita a exponerle, sin más preámbulos, su problema.

- Pues verá usted, doctor; estoy desesperado, no puedo más. No le veo solución alguna a mi problema.

- No hay problema que la psiquiatría actual no pueda resolver. Usted confíe en mí y ya verá como se lo arreglo. Cuénteme, cuénteme...

- Pues verá usted, doctor; yo, cada día, al regresar de mi trabajo, me pongo las zapatillas, ceno, miro un poco la tele y me acuesto.

- ¿Y tiene Ud. problemas de insomnio?

- No, no; me duermo enseguida.

- Entonces...

- Pues verá usted, doctor; cada noche sueño lo mismo.

- Muy interesante. ¿Y qué sueña Ud?

- Pues verá usted, doctor; sueño que me paseo por un bosquecito y, de repente, me encuentro con un enanito que me saluda y me dice: “Buenas noches, Fernando; ¿cómo estas?” Yo le contesto: “Bien, gracias; ¿y Ud.?” Pero el enanito, sin contestarme, prosigue con sus preguntas: “¿Has trabajado bien, hoy?” Yo le contesto: “Regular, regular”. Y el enanito, como si me conociese de toda la vida añade: “¿Y ya has hecho pipí, Fernandito?” Yo le contesto la verdad: “No señor, todavía no.” Y entonces, el enanito, con una voz suave y maliciosa a la vez me dice: “Pues anda, haz pipí, Fernandito...” Y me lo dice con tanta persuasión, que no puedo más que obedecerle y... me orino en la cama. Ya puede Ud. imaginar que calvario es mi vida: mearme en la cama a los 40 años cumplidos. No puedo ni casarme, ni hacer vida normal ni nada. Estoy para el arrastre.

- Hombre, pues su problema tiene fácil solución.

- ¿Lo dice de verdad, doctor?

- Claro que sí. Es muy sencillo. Cada noche, antes de acostarse, Ud. se va al W.C. y orina tranquilamente. Cuando se le aparezca en sueños el enanito y le pregunte a Ud. si ya ha hecho pipí, Ud. le contesta que sí, que lo ha hecho justo antes de acostarse, y en paz. Es así de sencillo.

- Pues muchas gracias, doctor. No sabe Ud. el peso que me saca de encima. Se lo agradeceré toda la vida.

Pasan los meses y el cliente no vuelve más a la consulta. Lógicamente, el psiquiatra está convencido de que le resolvió el problema, y contempla incluso la posibilidad de hacer una comunicación sobre el caso en el próximo congreso (la típica vanidad del psiquiatra ordinario). Hasta que un día, por casualidad, lo cruza por la calle. Si antes daba pena, ahora apenas parece un ser humano. El psiquiatra no había visto nunca, a pesar de su larga carrera, alguien tan destrozado como él. Se le acerca y le saluda.

- Buenos días, don Fernando. ¿No se acuerda Ud. de mí?

- ¿Que si no me acuerdo de Ud.? No paro de maldecirlo desde el día en que le conocí.

- Pero hombre, ¿aplicó Ud. escrupulosamente el tratamiento que yo le di?

- ¡Claro que sí, doctor!

- Entonces...

- Pues verá usted, doctor. Yo seguí sus consejos al pié de la letra. Antes de acostarme, le cambié el agua a las olivas, como decimos en mi pueblo, y me fui a dormir. Como siempre, me dormí enseguida y, como siempre, se me apareció el enanito y me dijo: “Buenas noches, Fernando; ¿cómo estas?” Yo le contesto: “Bien, gracias; ¿y Ud?” “¿Has trabajado bien, hoy?” “Regular, regular”. “¿Y ya has hecho pipí, Fernandito?” Entonces, yo, ni corto ni perezoso, le digo con toda mi alma: “Sí señor, justo antes de acostarme.” El enanito se queda un tanto sorprendido y parece desconcertado. Pero, al cabo de unos segundos, me mira maliciosamente y, con una sonrisa sardónica, añade: “¿Y caca?”

(El problema de este señor es ¿desplazamiento del síntoma o incapacidad para generalizar?)